Dentro el concepto “yogui urbano” tenemos cabida multitud de personas, diferentes entre si pero con un denominador común: “una inquietud interna de búsqueda y un anhelo de paz, amor y alegría, así crecemos como personas y evolucionamos.”

Para esto utilizamos la filosofía del yoga, adaptándola a las necesidades propias y a nuestra cultura, consiguiendo una ayuda única para poder “VIVIR” con mayúsculas.

La idea de nuestra escuela de yoga, aunque bien podría llamarse escuela de vida, es que para aprender no es necesario escapar, ir a la india, a monasterios o perderse en las montañas. Todo lo contrario sigue con tu vida tal y como es, no es importante si vas en mercedes o en bicicleta, si vistes con traje o de sport, tal y como eres. Desde ahí crece, evoluciona sacando lo mejor de ti mismo y dándolo, creando así poco a poco orden y felicidad tanto en tu vida como en la de las personas de tu entorno.




“Soy una persona como puedes serlo tú. Tengo familia, hijos, una hipoteca que me acompañara hasta la vejez, trabajo para una empresa en la cual me establecen unos objetivos, vivo dentro de una sociedad de consumo con la influencia que ello genera....o sea que tengo una serie de responsabilidades tanto para la sociedad, como para las personas que dependen de mi. Pero también tengo una necesidad, y es la de ser feliz, llevar una vida sin sufrimiento en la que no hayan constantemente preocupaciones sin sentido.

Durante muchos años trabajé y luche para conseguir metas y cosas con las que creía que iba a conseguir estar bien, pero que una vez alcanzadas estaban vacías y no me aportaban nada, por lo que buscaba mas en la misma dirección, y mas, y mas...pero no encontraba lo que necesitaba. En este camino de búsqueda me iba cargando de problemas con los que era un martirio vivir, por lo que pensaba: cuando solucione este problema si que estaré bien, pero no era así. Una vez solucionado aparecía otro, luego otro, y otro más... sin fin.

En esta búsqueda por estar bien un día apareció el yoga y empezaron a cambiar cosas de forma positiva en mi vida. Poco a poco empecé a conocerme, comprenderme y aceptarme, así voy poniendo orden en mi interior, solucionando asuntos de mi comportamiento y mi forma de pensar con los que constantemente sufría sin ni siquiera darme cuenta. De esta manera creando armonía dentro de nosotros, nuestra percepción de la vida, de nuestro entorno cambia, siendo más amable y bello, consiguiendo pensar con claridad para dirigir nuestros pasos de forma más correcta…”

Un Yogui-urbano.